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Un investigador, un vulgarizador

Chercheur1Lo que motiva su investigación es su amor al ser humano. No habría llegado a ser nunca un investigador si no hubiera tenido como telón de fondo esa motivación de hacer avanzar a las personas en su humanidad para que vivieran más y mejor cualquiera que fuera su raza, su cultura, su religión...
Sin duda, fue su pertenencia a un ambiente popular lo que engendró en él el cuidado constante de poner al alcance de todos, los descubrimientos de las Ciencias humanas.

Él mismo escribía: “Soy, en profundidad, un vulgarizador. Siempre he tenido ese cuidado de hacer llegar a las personas corrientes, todas las riquezas que hay en el mundo de la psicología. No es normal que no tengan el derecho de recibir, en un lenguaje comprensible, todo lo que puede ayudar a existir según lo que uno es...
Siempre he procurado encontrar medios que permitan el crecimiento de las personas...
He intentado inventar algo nuevo. Encuentro ahí un aspecto que yo llamaría de investigador, es decir, alguien que está al acecho de lo que puede dar el mejor resultado en la educación”
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Chercheur2Este don de pedagogía acompañaba a un don de comprensión del ser humano y de su crecimiento, un don para descifrar la realidad humana, para captar la complejidad, para captar los dinamismos. El pedagogo estaba al servicio de la transmisión de esta comprensión del ser humano y de su crecimiento.

Su cuidado por transmitir a toda persona las riquezas descubiertas en el mundo de la psicología, fue un poderoso motor para su investigación, de ahí surge :

  • El dinamismo necesario para la elaboración del sistema explicativo.
  • La creación del instrumento pedagógico que lo ha llevado a un progreso constante en finura y, por tanto, en eficacia.
    Él sabía, por experiencia, que la eficacia de la formación PRH estaba unida a la perfección del instrumento.

    Lo que le atraía a André Rochais era: escuchar a las personas, escuchar su búsqueda, oírlas expresar sus inquietudes, para conocerlas y comprenderlas mejor.                                                  
    Así lo expresó en el siguiente texto: “En mi trabajo de investigación sobre el crecimiento y la pedagogía del crecimiento, a veces, me comparo con un  arqueólogo que excava un sitio para tratar de descubrir algunos vestigios de una antigua ciudad. Lo que se descubre es de una increíble riqueza de vida”.
    “Yo partí de la persona  concreta: yo el primero, después las personas que me compartían su vivencia interior. Traté de comprender la “mecánica interior” del ser humano en crecimiento. Lo que descubría, lo compartía en los cursos. Estas personas eran mi “laboratorio” así como la relación de ayuda individual."
     

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